Fábrica de luz
22,00€
Sabina sueña con plantar un caballete en Montmartre y pintar aquellos jardines impresionistas que ella ve nĂtidamente con sus diez dioptrĂas. Julián logra convencer a Julia y Gabriel de que todos disfrutarán de una temporada en ParĂs. AllĂ podrán saltar encima de las tumbas de sus máximos hĂ©roes y robarles algo de inspiraciĂłn. Y luego está Jon, quien se apunta a este viaje en carretera en busca de aventuras. Es un tĂ©cnico de calidad en una farmacĂ©utica. Tiene que asegurarse en sus cuarenta horas semanales de que la cinta transportadora lleve correctamente cada pĂldora a su blĂster.
Tras unos años un poco distanciados, estos amigos vuelven a cruzarse en Buenos Aires. En este tiempo, pasaron muchas cosas. Diversas sombras y mucha luz. Algunos sueños. Infinitos trabajos. Nuevos amigos y alguna que otra conquista.
—Si ganas, la pegaste, y, si hay fracaso, mucho mejor. Tiene que haber algo de arte en eso, o si no es que yo nunca entendĂ nada de todo este asunto. En los instantes vulnerables de la seducciĂłn al menos: la garganta seca, la adrenalina de la espera, el miedo al rechazo, la confusiĂłn del tacto… Un cuadro es un cuadro porque lo miras con intenciĂłn de que sea un cuadro. La primavera importa en el instante en el que llega para ti, en ese momento en el que te sorprende una pintura sobre el mar que llevaba tres años en la porterĂa de tu edificio […].
Agotado